Por la forma en la que vamos por la vida, nadie hubiera podido decir que el bajapanty quería dejarlo todo y perderse en diciembre. Personas como él, son el referente del que vive bien y está conforme con su vida. Inclusive sobre la felicidad, podemos hacer juicios de valor. 

Es una dicha que no lo haya hecho y por lo que dice, puede pasar mucho tiempo antes de volverse a sentir así. “Eso es pura crisis del que va para los treinta ,papi” lo consuela espantacuca, su mejor amigo. 

Casi nunca tienen este tipo de conversaciones tan profundas y personales, porque no es muy seguido que alguno de los dos piense en dejarlo todo tirado. Esto lo conversan en medio de una tienda, en el barrio Kenider, mientras se toman una cerveza compartida y esperan que el día de hoy les ponga en frente algo para hacer. 

Lo han probado todo para la buena vida que se juran mutuamente merecer. Exportar hielo, vender cargadores de celular con cables más largos, ser industriales vendiendo bolones de coco al por mayor o incursionar en el mundo de la moda accesible con cobertores de brazo para taxistas con impresión de color piel. Como no se pierde nada cuando no se pasa de las ideas, hasta ahora han juntado más paciencia que dinero.  Este par ha avanzado por la historia gracias a lo que parecen ser “espacios” donde el universo y sus leyes no actúan. Hacen parte de la cuota del azar. No son ni orden ni caos.  

-Si yo tuviera plata, lo primero que haría no sería comprarle una casa a mi mamá. Ya tiene una. Tampoco le pagaría la universidad a mi hermano.-dijo espantacuca, mentón para delante y ceja arriba-, como el que especula en esas tierras. 

-¿Porque ya se la pagaron? 

-No, porque no. 

-Yo lo que haría sería comprar 20 buses de esos alargados, como el “nojoda” y poner una empresa de turismo con esos nojodas. 

-¿Cómo le vas a poner a la empresa? 

-Tronco de Tour. 

-¿Y el nojoda?- sugirió bajapanty. 

-Es el bus. 

-Ey,pero qué vas a mostrar, si en esta ciudad no hay nada que mostrar. Vas es a armar tremendo tráfico, esos buses no caben en las calles para girar. 

-No tienes visión para los negocios. Pongo 10 para el tour de norte a sur, y los otros 10 de oriente a occidente. Cada uno sólo va a echar pa’lante. 

-Si es verdad. 

Es increíble cómo el día de dos personas puede reducirse a dos actividades, que específicamente es una: en el día esperan a que sea de noche para salir a fumar baretica. Es el mismo ritual todos los días. Se separan a las 5 de la tarde para “descansar” y a las ocho vuelven y se encuentran, bañados y cambiados. 

-¿Qué hiciste?- Pregunta cualquiera de los dos. 

-Nada, descansar.-Responde el otro. 

Hace unos días se enteraron que su amigo, más conocido como el “acribillacoyas” había salido por fin de rehabilitación y hoy, lo esperan en el parque para darle la bienvenida. Mientras esperan, prenden una patica que sobró de la noche anterior: “pa esperar” dice bajapanty. 

 

El acribillacoyas es hijo de un rebuscador, que en otros tiempos encontró prosperidad en las playas de Coveñas. Todo el tiempo habla de cómo era amigo de todos los místeres que llegaban allá y le pedían favores porque tenía un camión, y si no era para ayudarles a sacar o traer whiskey de contrabando, era para llevar y traer gente a la playa del nalga e gallo. Un putiadero que él dice, tenía unas mujeres hermosas. Pero viendo a la esposa, yo no sé qué es hermoso para él. Siempre repite los mismos cuentos y del que más habla de esa época es el de un tal escritor que le hizo un perfil, “¿saben qué es un perfil?” nos pregunta siempre, y siempre, arranca con el mismo cuento. De esa época conserva un camión y el orgullo: “sólo de los grandes hombres se escriben libros y si ese señor quiso escribir sobre mí, habrá sido por algo, ¿no? y por eso anda de mucho pantalón y zapato blanco todo el tiempo.   

 

Hacia las ocho y media bajapanty y espantacuca ya están, otra vez, sudados y sin camisa, para no llegar a la casa oliendo a “maria la que nos da alegría”. Del muro de atrás sale un tipo y le pone algo frio en la nuca a espantacuca y le dice al oído: “¿ya dejaste de ser pasivo?”. Cuando ven que es el acribillacoya que le había puesto un boli, se cagan de la risa. 

Uy papi, estás marca Nike - aludiendo a que se ve bien, repuesto y saludable, dice espantacuca.

-Seguro, si allá en el centro de rehabilitación lo que daban era comida de primera - mostró la barriga que había cultivado. Todos rieron y se burlaron. 

-¿Qué tal es eso allá? ¿es verdad que les pegan? ¿saliste con novio? ¿vendiste muchas galletas?- no está claro por cuál pregunta, pero como toda respuesta, le dieron un puño en el brazo al bajapanty. 

-Saca un “leño” mas bien, vengo estresado.-dijo el acribillacoyas. 

-Ya. Eso fue lo que te duró la rehabilitación.-le contestó el bajapanty. 

El bajapanty, a excepción de ésta mañana mientras hablaba de su crisis, siempre ha sido la conciencia moral de estos tres. “ya estoy aburrido de estar aquí, y todavía está temprano para que lleguen “los polochos”, mejor saco el carro de mi mamá y vamos al mirador a fumar esa fina hierba” dijo el bajapanty que vive dos cuadras atrás del parque. 

 

EN EL MIRADOR.

En una carretera que va paralelo al borde de un morro, están parqueados en la mitad de la nada. Un montón de calles que dividen los bloques de lo que en los próximos 10 años será el lugar de crecimiento de la ciudad es lo único que hace dar cuenta que ese lugar existe. Abajo, casi a cien metros hay una masa de gente que espera ver por un rato al candidato presidencial de la izquierda. El propio pueblo. 

En el silencio de los tres, han estado oyendo juiciosamente el discurso del candidato. Beneficios de un buen clima y una buena marihuana. Asienten al final de algunas ideas que propone el candidato y se ríen con otras que termina siempre mientras mueve los brazos como si estuviera tendiendo sabanas. 

- ¿Ey, ese man va a ganar. Parale bolas -dice espantacuca- 

- ¿Porqué dices eso? -pregunta de verdad interesado el acribillacoyas- 

- Mira a la gente, le creen. El man dice cosas que son verdad y mira que aunque lo acusen por su pasado, siempre ha sido así, del pueblo y la gente y tal. 

- Quien sabe, gane quien gane, esta vaina sigue igual.- zanja el bajapanty, porque todos asienten y el tema se desplaza de la mesa. 

Ya la manifestación se separaba. Apenas dijo la última palabra, el candidato bajó de la tarima y salió del mitín en su caravana, seguramente con rumbo a otra aparición. La gente, aún eufórica empezó su regreso y en lugares alrededor se hicieron otras pequeñas masas, ésta vez, alrededor de personajes que hacían ecos de lo que acaban de escuchar. Entusiasmando a la gente con razones elaboradísimas y mitos heroicos sobre el candidato que había tenido la gracia de hablarles hace un momento. Algunos, para acortar camino subían la empinada loma donde al final, estaban nuestros amigos. 

 

- Ey, acribillacoya y tú ¿puedes salir así como así? -Le pregunta espantacuca- 

- Si, claro -Miró hacia abajo- 

- ¿A fumar bareta y todo? -Le decía el bajapanty mientras le pasaba la mitad de un tabaco que estaban fumando mientras aprovechaban el fresco que se hacía a esa hora y era lo único que harían toda la noche. 

- Qué persona más irresponsable tú. ¿Pa’ que te dejaste meter en esa vaina si sabías que no vas a dejar de meter vainas?. Siguió el bajapanty, que lo hacía más por decir lo correcto que por creerlo de verdad. Por eso como toda respuesta el acribillacoya le dijo “qué va, cachón”. 

 Se oyó muchas veces que los ánimos se elevaban alrededor de ciertos visitantes. Los detractores del candidato que se había ido hace un momento, sabían bien donde golpear y al pasar, con megáfonos, les lanzaban las máximas con que venían haciéndole oposición “nos vamos a volver como….”, “esa doctrina sólo trae hambre y pobreza”, “quieren todo regalado”, y se iban rápido, felices y dejando a los seguidores rabiando. 

- Ey, acribillacoya, ¿tú por quién vas a votar? -preguntó espantacuca-

- Por nadien, tengo la cédula inscrita por allá en la mierda y me da pereza ir a votar. 

- En Chibolo, que de allá eres tú: Camilo Sesto “el acribillacoya” Pucce.- se burló espantacuca, y dijo: Yo voy a votar por ese man que se acaba de ir, pa que le de rabia a los ricos. 

Yo en cambio quiero seguir escuchando las propuestas, sé que algunos tienen cosas interesantes que proponer. –en tono de gran hombre decía esto bajapanty-. 

 

Se hizo evidente una señora que subía a unos cuantos metros, con mucha agilidad para la vestimenta que traía. Decía en voz alta “pero es que así no vamos pa ningún lado, yo sabía que todo era puro cuento, yo ya me los sé todos, los he escuchado todos, creen que van a meterme a mi los dedos en la boca y mira tú, tenía razón, pero deja que llegue pa que vea..” 

El acribillacoya y espantacuca miraron a la señora sin atención, más por el reflejo que responde a cuando alguien habla gritando. “Vieja loca esa” dijo espantacuca. La señora seguía acercándose, parecía que iba en dirección hacia ellos.  La señora gritaba y se hizo desesperante, el acribillacoya se bajó de la parte de adelante del carro, donde estaba sentado y se iba a subir a la silla del copiloto dentro del carro para subir el volumen de la música y no escuchar más la bulla de la gente cuando bajapanty dijo: Camilo, ahí viene tu mamá.